vivos. A los seres vivos se les llama recursos bióticos y a los no vivos, abióticos.
Los seres vivos
incluyen a las plantas, animales, hongos, microorganismos y también a las
personas. Los no vivos son el agua, el aire, la tierra, las montañas y hasta las
piedras.
Para terminar de
armar un rompecabezas, se necesita tener todas las piezas y que cada una embone
en su lugar, así también en la naturaleza se presenta una relación entre lo vivo
y lo inerte, y cuando un elemento cambia y desaparece, todo se
altera.
Las plantas
necesitan agua, sol y tierra; los animales no podrían vivir sin aire, los
animales y las plantas se necesitan mutuamente, de tal manera que los seres
vivos y los no vivos se relacionan dando lugar a los miles de paisajes
diferentes que existen.
Los seres
inertes, como el agua, o los rayos del Sol, forman el clima de cada lugar y los
seres vivos que habitan en ese sitio, estarán relacionados con esas
condiciones.
Por ejemplo, un
oso polar vive en lugares donde el clima es muy frío, el agua siempre está
congelada, por eso el oso tiene un pelo muy grueso y una capa de grasa debajo de
la piel para mantenerse caliente.
En cambio, en
los lugares donde hace calor, los animales tienen diferentes características que
les permiten vivir en clima caluroso, su pelo no es tan largo y carecen de la
capa de grasa.
Otro caso muy
claro se refiere a las plantas: las que viven en zonas donde llueve mucho,
tienen hojas muy grandes para transpirar a través de ellas y no pudrirse por
tanta humedad, opuestamente, las plantas del desierto, tienen hojas muy pequeñas
y a veces en su lugar poseen espinas, para guardar la mayor cantidad posible de
agua y no morir por resequedad.
en cada
lugar.
Los seres no vivos determinan las características de los seres que vivirán
Un reparto equitativo del pastel de la naturaleza
La naturaleza nos concierne a todos. Es el denominador común que nos une: todos dependemos de la naturaleza y de ella nos beneficiamos de múltiples maneras. El problema es que dichos beneficios no están compartidos de forma equitativa a causa de diversos motivos de orden político, geográfico, social y económico.
Los recursos naturales constituyen entre el 25% y el 30% de los ingresos familiares en numerosas poblaciones rurales y costeras de países de ingreso medio y bajo. Pero los gobiernos tienden a conservar el control de los recursos naturales y a menudo no autorizan o limitan considerablemente el control local. Como resultado directo de ello, los beneficios derivados de la naturaleza no se reparten de forma equitativa y los recursos naturales son a menudo objeto de una gestión inadecuada. En algunos casos, como por ejemplo en alta mar, se observa el problema opuesto, es decir poco o ningún control sobre dichos recursos.
Compartir poderes, responsabilidades y beneficios en materia de gestión de los recursos naturales, así como establecer una normativa más transparente, integrativa y equitativa, son medidas beneficiosas tanto para las poblaciones humanas como para la diversidad biológica.
Este mes, en la tercera presentación en anticipo del Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN, examinamos el nexo entre equidad y conservación. Es uno de los temas principales del Congreso, que se desarrollará del 6 al 15 de septiembre en Jeju, Corea del Sud.
Nuestra primera presentación, en octubre del año pasado, expuso los puntos focales de este evento central en la vida de la UICN, mientras que en enero estudiamos el tema valorar y conservar la biodiversidad. La cuarta y última, que se publicará en agosto próximo, se referirá a las soluciones naturales a las problemáticas mundiales, como el cambio climático, el desarrollo y la seguridad alimentaria.
Los recursos naturales constituyen entre el 25% y el 30% de los ingresos familiares en numerosas poblaciones rurales y costeras de países de ingreso medio y bajo. Pero los gobiernos tienden a conservar el control de los recursos naturales y a menudo no autorizan o limitan considerablemente el control local. Como resultado directo de ello, los beneficios derivados de la naturaleza no se reparten de forma equitativa y los recursos naturales son a menudo objeto de una gestión inadecuada. En algunos casos, como por ejemplo en alta mar, se observa el problema opuesto, es decir poco o ningún control sobre dichos recursos.
Compartir poderes, responsabilidades y beneficios en materia de gestión de los recursos naturales, así como establecer una normativa más transparente, integrativa y equitativa, son medidas beneficiosas tanto para las poblaciones humanas como para la diversidad biológica.
Este mes, en la tercera presentación en anticipo del Congreso Mundial de la Naturaleza de la UICN, examinamos el nexo entre equidad y conservación. Es uno de los temas principales del Congreso, que se desarrollará del 6 al 15 de septiembre en Jeju, Corea del Sud.
Nuestra primera presentación, en octubre del año pasado, expuso los puntos focales de este evento central en la vida de la UICN, mientras que en enero estudiamos el tema valorar y conservar la biodiversidad. La cuarta y última, que se publicará en agosto próximo, se referirá a las soluciones naturales a las problemáticas mundiales, como el cambio climático, el desarrollo y la seguridad alimentaria.

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